viernes, 4 de octubre de 2019

 

Toor retratada al pie de la máquina por Tina Modotti


Frances Weinberg Toor (1881-1956) viajó a México en 1922 para estudiar español en la Escuela de Verano de la Universidad Nacional de México, en aquel tiempo ubicada en el Edificio de los Mascarones sobre la Ribera de San Cosme, cerca del centro histórico de nuestra ciudad. Después de visitar una exposición de arte folklórico patrocinada por la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo 
celebrada ese mismo año, decidió quedarse a vivir en México para estudiar las culturas indígenas en su diversidad y, en particular, su producción cultural.
En 1925, Toor fundó la revista bilingüe Mexican Folkways, como “una consecuencia de mi gran entusiasmo y gusto de andar entre los indios y de estudiar sus costumbres…“. De 1925 a 1927, la revista se publicó bimestralmente y de 1928 a 1937 trimestralmente, con una laguna en 1931.



Familia de Frances Toor, ella de pie lado derecho

 En su último año se editaron tres números especiales, dedicados a José Guadalupe Posada, Diego Rivera, y las artes populares. El director artístico de los primeros cuatro números fue el artista francés activo en México, Jean Charlot, quien ya era conocido por sus programas de pintura mural que adornan algunas paredes de la Preparatoria Nacional, originalmente el antiguo Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, fundado por los Jesuitas en el siglo XVI. Obligado a salir de la ciudad por una temporada, fue suplantado definitivamente por Diego Rivera, que diseñó de ahí en adelante la portada de la revista, y colaboró con varios artículos. Incluso diseñó el atractivo ex libris de su amiga gringa a quien le dio el apodo de “Paca” Toor. Algunos de los colaboradores más destacados de Mexican Folkways incluyeron al poeta y dramaturgo, Salvador Novo, quien pergeñó un artículo sobre las escuelas de arte al aire libre para la revista; Xavier Villaurrutia, miembro del grupo literario (sin grupo) de los Contemporáneos, que periódicamente reseñaba la obra pictórica de artistas como el desdichado Abraham Ángel; el pintor y caricaturista Miguel Covarrubias; y la fotógrafa y militante comunista Tina Modotti, nacida en Umbría, Italia, pero nacionalizada estadunidense, que publicó su importante artículo “Sobre la fotografía” en las páginas de la revista, ilustrada además con varias de sus fotografías más representativas. 




Si bien la revista duró más tiempo y publicó más números que otras parecidas —por ejemplo, Vida Mexicana (1922-1923), Nuestro México (1932), y Mexican Art and Life (1938-1939)—, Toor y su publicación siempre sufrían crisis económicas y hasta acusaciones políticas. Según lo que declara en 1926, “… si yo personalmente no desempeñase todas las labores desde mandadero hasta editor, por el solo placer de ver que la revista continúe publicándose, la publicación no existiría”.

 Al final, su persistencia fue compensada cuando el presidente Plutarco Elías Calles dijo sobre Mexican Folkways que “… además de ser muy original en su género, lleva al conocimiento de propios y extraños el espíritu real de nuestras razas aborígenes y el expresivo sentir de nuestro pueblo en general, rico en bellas tradiciones”.4 Al reflexionar sobre su labor editorial, ya en el crepúsculo de la revista, Toor concluyó que “Mexican Folkways ha jugado un papel muy importante en la formación de la nueva actitud mexicana hacia el indio al haber dado a conocer sus costumbres y arte; por la misma razón ha tenido una influencia importante en el movimiento del arte moderno”.




 En este sentido, la observación de Toor —a primera vista algo aventurada— hace eco a las palabras que articuló Octavio Paz en su discurso de recepción del Premio Nobel, titulado “La búsqueda del presente” (1990): “la búsqueda de la modernidad nos llevó a descubrir nuestra antigüedad, el rostro oculto de la nación. Inesperada lección histórica que no sé si todos han aprendido: entre tradición y modernidad hay un puente”. Por medio de su pasado México descubriría su propia modernidad.




Desde la Frances Toor Gallery, que fundó en un edificio diseñado en 1931 por Juan O’Gorman en la “Colonia Americana” (ahora mejor conocida como la Zona Rosa), Toor editó varias guías turísticas para sus paisanos, dirigidas a motoristas que ahora podían llegar a lugares tan remotos como Oaxaca al tomar la recién inaugurada Carretera Panamericana. Publicaciones como A Motorist Guide to Mexico (1938), así como un libro dedicado exclusivamente a Mexican Popular Arts (1939), eran una novedad para México. La culminación de su trabajo etnográfico se descubre en su magnum opus que lleva por título A Treasury of Mexican Folkways, editado originalmente en 1947 por Crown Publishers de Nueva York. Constituye una verdadera enciclopedia de las costumbres mexicanas, sus danzas, fiestas, y ceremonias, ilustradas a todo color por el artista guatemalteco también activo en México, Carlos Mérida.

Frances Toor, “Advertencia de la directora”, en Mexican Folkways, vol. 1, junio-julio de 1925, p. 4.
Michael K. Schuessler  Profesor-investigador de la UAM-Cuajimalpa. Autor, entre otros, de Perdidos en la traducción: cinco extranjeros ilustres en el México del siglo XX

AdolfoCantú - Cantú Y de Teresa Collection

viernes, 13 de septiembre de 2019





Madona 1928 & La Epifanía 1942
Federico Cantú 1907-1989
Federico y su obra sacra
La inclinación religiosa de Federico Cantú surge dentro de su obra a partir de su estancia en el Paris de los años 20, bocetos en cuadernos de trabajo llevados primeramente a trabajos de caballete pronto se convierten en obras murales que acompañaran la narrativa del artista durante toda su trayectoria , quizá como bien lo expresaba el propio Cantú , su pincel esta poseído por la mano de Dios quien constantemente lo guía como fueron guiados todos los maestros del Renacimiento Italiano
Del libro del apocalipsis
«El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza»
(Apocalipsis 5:6, 7:14, 13:8, etcétera). Pero sería correcto decir también que esta imagen es absolutamente central en toda la teología cristiana: el cordero ha sido una de las imágenes simbólicas centrales de la religión cristiana desde los primeros siglos de su existencia; la idea del cordero sin mancha, sacrificado por los pecados de los hombres ha sido uno de los leitmotivs (motivos) del cristianismo a través de su historia. De acuerdo con esto, uno podría esperar que las páginas del Nuevo Testamento estén llenas del imaginario del cordero, pero es bastante sorprendente, que aparte del libro de Apocalipsis, casi no encontremos esta imagen aquí. No la encontramos en las epístolas de Pablo, los primeros escritos del Nuevo Testamento;
Esto ocurre en el primer capítulo del Evangelio de Juan donde Juan el Bautista pronuncia esta enigmática exclamación: «He aquí el cordero de Dios, que quita los pecados del mundo».
El cordero de la Aqeda
Vayamos a los Tanajin, la palabra hebrea para cordero raramente aparece. Sin embargo, no es díficil adivinar dónde encontramos la palabra «cordero» por primera vez. Por supuesto, la primera cita se encuentra en Génesis 22, en la Aqedat Itzjak: Cuando Isaac es conducido a la montaña por su padre, le pregunta a Abraham: «He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?» en el libro de Apocalipsis, comienza aquí—, con la inocente, confiada y casi ingenua pregunta de Isaac: «¿dónde está el cordero para el holocausto?»
el Midrash explícitamente declara que Abraham ofreció dos sacrificios, comenzó con el sacrificio de su hijo y terminó con el sacrificio del carnero, y con esta tradición, se dice explícitamente que Isaac es el cordero de la ofrenda quemada: 
אתההשהלעלהבני” -«Tú eres el cordero, mi hijo»
la imagen cristiana del cordero, cuya muerte y resurrección tienen un poder expiatorio y un efecto redentor en nombre de las generaciones futuras, está claramente relacionada con este sacrifício de Isaac (Aqedat Itzjak) en la tradición judía. La próxima vez continuaremos discutiendo esta conexión.
Julia Blum- Israel Institute of Biblical Studies
En 1530, fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la Nueva España, expidió una ordenanza para celebrar una “Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador”. A partir de estos principios, se han escrito entremeses y coloquios, inicialmente por los franciscanos que fueron los primeros en llegar a tierras novohispanas. Un poco más tarde le siguieron otras órdenes religiosas. Posteriormente, con los autores laicos, las pastorelas navideñas se alejaron de su contenido religioso para adquirir un carácter más popular de la Navidad en México, que refleja costumbres y formas de vida de las clases sociales, y se dieron también versiones locales.
El argumento básico de una pastorela consiste en que unos pastores intentan ir a Belén para adorar al Niño Dios recién nacido, pero un grupo de diablos pone toda clase de obstáculos en su camino para impedirlo. Al final vence el bien, Lucifer es derrotado por San Miguel o por un “ángel”, y los pastores entregan regalos para el Santo Niño, lo arrullan y le cantan villancicos. Todos los asistentes besan al Niño y con la tonada de la despedida se termina la actuación.
Los personajes en las pastorelas son pastores, diablos, ángeles, arcángeles y un ermitaño. Frecuentemente hay otros protagonistas adicionales como indios, rancheros, un monje y otros. Aunque la Virgen María, San José y el Niño Jesús suelen estar presentes como figuras del Nacimiento, en algunas pastorelas son personas quienes los caracterizan, pero no forman parte en el diálogo, como pasaba en el “Auto de la Adoración de los Reyes Magos”.
El poeta tabasqueño Carlos Pellicer describió la representación del Nacimiento de la siguiente manera: “Y en una gruta, bajo el cielo de Navidad, arregló el pesebre, colocó el buey y el asno; sobre el pesebre, puso el ara en la cual un sacerdote operó el ritual de la misma, cuyo valor histórico, plásticamente hablando, no tiene par”.
En 1928 Cantú se instalaba en Los Ángeles California con la idea de tener un receso de lo vivido en Paris y con la idea de preparar una serie de exposiciones. Muy pronto ahí surge la oportunidad de pintar lo que seria su primera obra mural en la parroquia de Pasadena California, donde estará descrita en una serie de paneles representando la pasión , dentro de la composición esta representada la música sacra con un quinteto de ángeles músicos .
Ya en 1937 Federico decide mudar su atelier a Nueva York para exponer en los mas importantes museos de America : MOMA , Metropolitan Museum, Santa Bárbara Museum, Philadelphia Museum of Art , Art Club Chicago….. y es en este periodo donde Federico se rencontrara con todos estos maestros que había frecuentado en Montparnasse y que la segunda gran guerra habría de incluirlos dentro de ese gran éxodo que cambiaria el mundo en todos los sentidos .
Madona 1928 y La Epifanía 1942 son muestra del conocimiento bíblico que Federico cultivara durante toda su trayectoria ,
dos grandes liensos, dentro del gran legado del maestro del arte sacro, obras que se convertirán en testimonio de un lenguaje propio que le permitirá lograr un lugar en el Museo Vaticano 


Adolfo Cantú



CYDT Collection 

sábado, 31 de agosto de 2019

Federico Cantú 1907-1989


The Declaration of Independence of the Mexican Empire (Spanish: Acta de Independencia del Imperio Mexicano) is the document by which the Mexican Empire declared independence from the Spanish Empire. This founding document of the Mexican nation was drafted in the National Palace in Mexico City on September 28, 1821
On September 27, 1821, eleven years and eleven days after the Grito de Dolores, the Army of the Three Guarantees headed by Agustín de Iturbide entered Mexico City, concluding the Mexican War of Independence.

CYDT Collection

viernes, 23 de agosto de 2019





Las obras de Federico Cantú Garza (1907-1989) se exhibirán junto a piezas de artistas como Toyohara Chikanobu, Tamiji Kitagawa, Katsushika Hokusai, Toyohara Kunichika, Alfredo Ramos Martínez, Félix Parra, Roberto Montenegro y Pierre-Auguste Renoir.
En total son 40 obras de caballete, escultura, gráfica, cuadernos de trabajo y proyecto mural que exploran el puente existente entre la escuela francesa del impresionismo y la postura del arte japonés en torno a la misma, pasando por los pioneros en trasladar lo aprendido en la Escuela de París del siglo XIX al México posrevolucionario, como es el caso de Cantú Garza.
En este camino, el conjunto de obras es un ejemplo de la búsqueda del concepto de mexicanidad dentro de la plástica nacional y del legado de un creador que transitó por la Escuela de París y el proyecto de las Escuelas de Pintura al Aire Libre en México y que, junto con los grandes artistas de la época, fue fundador de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y del propio Salón de la Plástica Mexicana.
Asimismo, la muestra “presentará la evolución del arte surgido en el París del siglo XIX y que culmina con la creación de un lenguaje plástico nacionalista. En ésta encontramos, a manera de diálogo, obra de Félix Parra, Alfredo Ramos Martínez, Ferdinand Barbedienne, Pierre-Auguste Renoir, Tamiji Kitagawa, el legado del ukiyo-e y su impacto en el impresionismo que trascendió y tomó una lectura nacionalista bajo el concepto de Escuela de Pintura al Aire Libre”, refiere el curador de la exposición, Adolfo Cantú, nieto del artista homenajeado.
“La Escuela Mexicana de Pintura, surgida en el siglo XX, nos legó un selecto grupo de maestros que lograron cimentar la vida y obra de nuestra gran nación. Sus testimonios artísticos se encuentran hoy plasmados a lo largo y ancho de nuestra República, y son bandera que eleva a México al rango de hijo pródigo de América. Sin embargo, esta amalgama gestada dentro de la Escuela Mexicana tiene una historia compartida, en la cual la visión europea se conjuga con lo nuestro, dotándonos de una riqueza excepcional”.
El curador agrega que, bajo estos lineamientos y con la idea de entender la metamorfosis que sufrió la obra de Federico Cantú a lo largo de una producción creativa excepcional, “presentaremos esta muestra en el marco del 70 aniversario del Salón de la Plástica Mexicana, a partir de obras de la Colección de Arte Cantú y De Teresa-Colección Museo Casa Estudio Federico y Elsa.
“Este proyecto revela la búsqueda de Federico por alcanzar su propio camino y la inmortalidad dentro del arte universal. Con esta idea trazamos una línea curatorial que muestra el tránsito por la Escuela de París, el paso por el impresionismo y el arte japonés, mismo que impactó tardíamente en la Escuela al Aire Libre de Coyoacán. Sin duda, estos testimonios artísticos nos permitirán entender la obra de muchos de los grandes maestros de la época que, junto con Cantú, dieron forma a las nuevas escuelas de arte en México”, concluye Adolfo Cantú.
La obra de Federico Cantú. Del impresionismo al nacionalismo estará abierta hasta el 25 de agosto






miércoles, 14 de agosto de 2019


La muestra “Julio Le Parc. Transición Buenos Aires-París (1955-1959)”, presenta en el Pabellón de exposiciones temporarias un centenar de pinturas, dibujos, acuarelas y grabados, algunos de ellos nunca exhibidos, que celebran la obra temprana del gran artista argentino.

domingo, 11 de agosto de 2019

UKIYO-E en la Colección Cantú Y de Teresa



La impresión en madera en Japón (版画, mokuhanga) es una técnica más conocida por su uso en el género artístico ukiyo-e de hojas sueltas, pero también se usó para imprimir libros en el mismo período. La impresión en madera había sido utilizada en China durante siglos para imprimir libros, mucho antes del advenimiento del tipo móvil, pero fue ampliamente adoptada en Japón durante el período Edo (1603-1868). Aunque es similar al grabado en madera en el grabado occidental en algunos aspectos, la técnica de mokuhanga difiere en que utiliza tintas a base de agua, a diferencia del grabado en madera occidental, que a menudo utiliza tintas a base de aceite. Las tintas japonesas a base de agua proporcionan una amplia gama de colores vivos, esmaltes y transparencias.
Los libros impresos en madera de los templos budistas chinos se vieron en Japón ya en el siglo VIII. En 764, la Emperatriz Kōken encargó un millón de pequeñas pagodas de madera, cada una de las cuales contenía un pequeño rollo de madera impreso con un texto budista (Hyakumantō Darani). Estos se distribuyeron a los templos de todo el país como acción de gracias por la represión de la Rebelión Emi de 764. Estos son los primeros ejemplos de impresión en madera conocidos, o documentados, de Japón.
ukiyo-e 



Se trata de una voz japonesa que literalmente significa imágenes del mundo flotante. El ukiyo-e es una manifestación artística que surgió en el periodo Edo, antiguo nombre del actual Tokio, que abarca el gobierno de la dinastía de los Tokugawa (1603-1867). A mediados del siglo XVII, el ilustrador Moronobu Hishikawa popularizó las grandes pinturas de su tiempo en formato de estampas en relieve. La técnica para manufacturar esta especie de postales era la xilografía
Al principio, los grabados ukiyo-e recogían escenas en blanco y negro de la vida en las ciudades, pero su demanda popular diversificó los temas, incluida la crítica social, e introdujo la policromía. A pesar de la gran variedad de grabados, tres motivos resaltan por excelencia: los yakusha-e, retratos de actores del kabuki -el teatro japonés-; los bijin-ga, estampas de mujeres bellas; y los shun-ga, representaciones eróticas que, junto a las postales críticas, fueron perseguidas por la censura del Gobierno.

lunes, 5 de agosto de 2019


Del Impresionismo al Nacionalismo   Federico Cantú Garza 1907-1989

¿Qué es el deseo de hacer arte?, si no el deseo de expresar el anhelo de una pasión alcanzada en la vida, esa  sexualidad humana , tierna, lúdica y apasionada brutalmente, desgarradora y transgresora.



Dentro de un universo utópico, una nueva muestra nos va narrando, una larga trayectoria de vida recreada por Federico Cantú Garza 1907-1989 : “Del Impresionismo al Nacionalismo”, es el nombre que escogimos para dicha muestra, misma que nos permite decodificar, una serie de obras iniciadas por el maestro a muy temprana edad en la Escuela al Aire Libre de Coyoacán  y que a lo largo de los años y dentro de una metamorfosis plástica , poco a poco trasforman su forma inicial en trazos de mexicanidad pura: mutación surgida entre la convergencia de dos continentes que darán forma a lo que hoy entendemos por Mexicanidad . Maestros en el arte de tantas guerras que nutren su inmunidad histórica. Porque si el Poeta solo tiene la palabra para ostentar su grandeza , el pintor suele recurrir a el color que plasma en su pincel; narrando con ello lo entendido lo leído lo vivido!
Para este calidoscopio de momentos y modas recurrimos a nuestros maestros : Que  mejor que mostrar a manera de dialogo obra de Ramos ,Félix Parra y Federico Cantú : Ambos tres Mexicanos que abrevaran el gran legado que dejara la Escuela de Paris y que fincara el renacimiento de la Escuela Mexicana .
Sin mas iniciamos la primera referencia con la obra de Emile Bidault , Josiah Redworth ,Elise Tomas Hering, Pierre August Renoir . Esta obras nos permiten valorar de manera didáctica los constantes cambios del siglo XIX a l XX , sin embargo y de paso tenemos que abrir un paréntesis e incluir obras  Ukiyo-E ( japanese woodblok prints ) iniciada en la Edo Era 1603-1868 y Meiji Era 1868- 1912 , Shin-hanga ModernArt 1900 incluyendo obras de: Yanagawa Shigenobu,  Toyohara Chicanobu, Totoya Hokkei, Kitagawa Utamaro, Tamiji Kitagawa  que de todos se convertiría en la puerta del Japón a nuestra cultura.
Regresando a Federico : Hacemos un rápido recuento del cubismo, de su paso por la grafica , su obra de caballete, escultura y obra mural , su arte sacro y precolombino , mitológico y romántico.
Para nuestra Colección de Arte Cantú Y de Teresa y la Colección Federico & Elsa, es todo un privilegio el poder compartir tan bella obra , esperando con ello ,  sumarnos al 70 Aniversario del Salón de la Plástica Mexicana 

Adolfo Cantú
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