miércoles, 4 de abril de 2018



Museo CYDT


STENDAHL GALLERIES
Founded, 1911
The two-house compound where author April lives on an avenue in the Hollywood Hills has been home to her husband's family business, Stendahl Galleries, since 1940. For twenty years prior, Earl L. Stendahl provided the finest examples of Impressionist and Modern art to the elite of Los Angeles collectors from his renowned galleries on Wilshire Boulevard. Stendahl was lured to the Hollywood neighborhood by collector Walter Arensberg, who, with Stendahl's help, amassed what was called by an art historian in 1950 "the most discriminating single group of twentieth century paintings and sculpture in existence."
Such was Stendahl's influence on the Southern California landscape, which began in 1911 and lasted well beyond his passing in 1966, when son Alfred Stendahl and son-in-law Joseph Dammann (already veteran dealers) carried on the business. Few remember that in 1939 Stendahl hosted one of only two non-museum exhibitions of Pablo Picasso's masterwork, Guernica, to benefit Spanish refugees. That historic showing was one of many pioneering efforts by Stendahl Galleries to bring important artworks to the attention of a public hungry for exposure to fine art.
Earl L. Stendahl was born in Menomonie, Wisconsin of Norwegian descent to a large family of confectioners. In San Diego, California, Stendahl began selling the works of local painters and opened his first gallery at the inauguration of the Ambassador Hotel in Los Angeles in 1921. Stendahl emerged as one of the most innovative and influential art dealers in Southern California. By the 1930s, the gallerist had established his reputation as the premier dealer in painters of the California Impressionist School. William Wendt, Guy Rose, Edgar Payne, Joseph Kleitsch and Nicolai Fechin were part of the early Stendahl stable of artists. Moving to larger quarters on Wilshire Boulevard, Stendahl introduced Modern art to the West Coast with works by Matisse, Chagall, Klee, Feitelson, Siqueiros, Cantú, Kandinsky, Braque and Picasso. In 1939 his gallery was one of only two non-museum venues in the U.S. to exhibit Pablo Picasso's masterwork, Guernica as a fundraiser for Spanish war orphans.
As early as 1935, Stendahl began promoting ancient artifacts from Mexico and Central America before branching out to become a significant dealer of the Pre-Columbian art of his day. Stendahl's son, Alfred E. Stendahl and son-in-law, Joseph Dammann, joined the family business. The gallery's archives were donated to the Smithsonian Institution's Archives of American Art in 1976.The Stendahl Gallery continues to operate, celebrating its centennial in 2011, with Earl Stendahl's grandson, Ronald W. Dammann, presiding

lunes, 2 de abril de 2018

The Lost Generation is the generation that came of age during World War I. Demographers William Strauss and Neil Howe outlined their Strauss–Howe generational theory using 1883–1900 as birth years for this generation. The term was coined by Gertrude Stein and popularized by Ernest Hemingway, who used it as one of two contrasting epigraphs for his novel The Sun Also Rises. Hemingway credits the phrase to Gertrude Stein, who was then his mentor and patron.


lunes, 26 de marzo de 2018

El siglo XVII fue de profunda crisis económica en la península; sin embargo, recibió el apodo de Siglo de Oro en el terreno religioso, cultural, artístico, literario, etc. La Reforma católica tuvo sus principales teólogos en España y sus postulados rigieron la codificación artística en nuestro país más allá que en cualquier otra nación del ámbito católico europeo. 


Los óleos encargados son con frecuencia de gran tamaño; emplean colores vivos y muy variados, resaltados por varios focos de luz que pro- vienen de todos los lados, contrarrestándose unos a otros, creando grandes sombras y zonas iluminadas. 
Los personajes aparecen en posturas muy dinámicas, con rostros y ges- tos muy expresivos puesto que el Barroco es la época del sentimiento. Las composiciones grandiosas, con personajes vestidos ricamente 
Los principales focos productores de pin- tura fueron las capitales Sevilla y Madrid por motivos económicos y administrativos. Los temas, como se ha dicho, son en su mayor parte religiosos. 
Por lo que se refiere al patronazgo de obras, o retablos, también se advierten algunas diferencias respecto al sistema practicado en la Península. Aunque sin embargo hubo encargos por la población española, tanto a nivel individual, como institucional. 
Quizá el mejor ejemplo que puede citarse del patronazgo artístico en la Nueva España durante la segunda mitad del siglo XVI sea el remozamiento de la primitiva catedral de México, con motivo de la celebración del tercer Concilio Provincial mexicano en 1585. 


Es trascendental evento eclesiástico a la luz de nuestro tiempo, cobra también particular relevancia desde otras perspectivas. En Primer lugar por la influencia que tuvo la religiosidad novohispana, pues no se olvide que si propósito fundamental era aplicar las decisiones derivadas del Concilio de Trento. 
En la Nueva España, como en el resto del Nuevo Mundo, a partir del siglo XVII, y en particular durante el siglo XVIII, el retrato 
En una sociedad caracterizada por el profundo sentimiento religioso del que es- taba imbuida, se esperaba que muchos retratos reflejasen las virtudes morales y la piedad del modelo. 

En la última parte del siglo XVII se caracteriza por la progresiva influencia de modelos rubensianos en los pintores novohispanos: un gusto por lo escenográfico y ampuloso, desdén por el riguroso dibujo y el empleo de luces y sombras drásticas para configurar composiciones, que en general solían ser bastante densas. 
El siglo XVIII había sido una etapa caracterizada por la intensa actitud defensiva que el imperio español tenía frente a una Europa que se volvía más poderosa y preconizaba ideas religiosas diferentes – lo cual conducía a una decadencia interna grave de las instituciones y al refugio en una retorica y un misticismo complicados y sensuales-, el nuevo siglo representa para España la integración a Europa mediante la instalación de la dinastía borbónica. 
l termino de Pintura Virreinal vino a ser el intento de organizar la producción artística, actualizar antiguas ordenanzas y legislar la contratación de artistas, con la pretensión de acabar con el empirismo. Pero ello solo pudo formalizarse en parte cuando, pasada la mitad del siglo (1753). 


Los principales focos productores de pin- tura fueron las capitales Sevilla y Madrid por motivos económicos y administrativos. 
Pioneros de tal producción fueron Joseph García en Querétaro y afirmante de un lienzo de San Nicolás de Bari con los tres infantes en el tonel, de 1713, y Barragán, acaso del área de Puebla, quien firmo cuatro pie- zas de la vida de San Antonio de Padua para un probable retablo del templo franciscano, que ahora guardan en clausura. 
Muchos otros prefirieron no firmar sus obras, por modestia o conciencia de su nula preparación. Así, los restos de un antiguo retablo en la Parroquia de Guadalcazar, con 
doce escenas de la pasión de Jesús, del que una se perdió; y las cuatro pechinas para el cubo interno de la torre en el templo franciscano de San Luis Potosí, donde se representa a cuatro pontífices (Sixto IV, Sixto V, Alejandro V y Nicholas IV). 
Este Movimiento popular tuvo importancia para el devenir del proceso artístico nacional porque prefigura el origen de una acentuada divergencia en la producción siguiente: por un lado, un arte sometido, con la vista puesta en México y, a través de lo ahí elaborado, en contacto retrasado con los medios vanguardistas europeos y, por otro, un arte desarrollado con pobreza de recursos y ambiciones pero con gran libertad. En pocas palabras, dos Méxicos: uno tradicional, proeuropeo o extranjerizante, a veces identificando con la reacción política, el orden, la disciplina, la ley y una administración elitista, a veces autoritario, y un México liberal, ideológicamente orientado a la emancipación política respecto 
La historia de México se constituye en las vicisitudes del proceso que se mueven tales corrientes. 



Avanza el siglo y se incrementa en la región una afición por el arte culto, proeuropeo y académico, que surge abundante y esplendido, pero a la vez el abundante arte popular se define consiguiéndolo logros que serán definitivos para la orientación de la pintura posterior 
La composición murillesca, ya plena de anticipaciones rococó, encuentra justa expresión en el afrancesado siglo académico 
de las piezas de arte señalare la técnica pictórica; esto dará oportunidad para comentar las innovaciones que se daban contemporáneamente en el ejercicio pictórico y las peculiaridades de algunos artistas. 

Abandonada casi por entero la utilización de madera como soporte de la pintura, uso que fuera común durante el siglo XVI y en cuya técnica, hasta donde sabemos, nunca hubo piezas en San Luis Potosí o, de haber- las, fueron perecederas, se incremento el empleo de lienzos y laminas, estas últimas de zinc, bronce y cobre, usadas con frecuencia por Cabrera, Morlete, Ybarra y miembros de sus talleres, especialmente para pequeños cuadritos de asunto devocional. 
La preferida en el periodo fue la tela por su ductibilidad, que permitió a los pintores múltiples ventajas, como fue el poder realizar composiciones de gran tamaño para cubrir grandes superficies de muros, satisfaciendo así las empresas decorativas barrocas y rococó del periodo conforme a demandas arquitectónicas fastuosas. 
Villalpando y otro anónimo, años atrás, cubrieron con enormes lienzos las cúpulas de la Catedral y el templo de Santa Inés, en Puebla, en tanto numerosos pintores pudieron decorar las pechinas de cúpulas con lienzos pintados. 
Para poder dar consistencia a la tela fue necesario desarrollar complejas técnicas que permitieran, por n lado otorgar solidez de apoyo a las capas de pintura y, simultánea- mente, evitar los desgarres del soporte. Ello se consiguió de diversas maneras, pero las principales fueron la aplicación de capas su- cesivas de agregados adhesivos gelatinosos o gomosos, como resinas vegetales o cola y algunas gomas minerales, junto a polvos calizos. Con ello, la tela venia a tener consistencia de lona gruesa y, sin embargo, con amplia flexibilidad ahulada diríamos hoy. 
Asegurada la firmeza del soporte, había que dar una base a las capas de pintura y para ello se extendían delicadas capas de blanco de España con yeso, a veces mezcladas con pigmentos, que otorgaban un color rojizo, o almagre, a tal base. Sobre esta última pin- taba el artista. 

Ya en este periodo, los colores, básicamente de origen mineral, eran cuidadosamente di- sueltos hasta conseguir la emulsión homogénea con diferentes aceites (nuez, linaza y otros). La Mezcla se aplicaba para integrar inicialmente un fondo uniforme, general- mente en tonos oscuros (sienas, azul oscuro, gris). Sobre esta capa, cuando había secado, delineaba su dibujo el pintor con tiza o yeso, bien directamente, según testimonios con- temporáneos al ejercicio de algún pintor, o aplicado un boceto de papel que, con los trazos delineados, permitía seguir su bosquejo en las líneas más fundamentales a modo de calca. 
comenzaba la ejecución pictórica propia- mente dicha. Inicialmente se pintaban las sombras y los colores oscuros, con pinceladas breves durante los siglos XVI y XVII, y con amplias zonas de color en el XVIII, hasta re- matar con las luces o zonas brillantes, que se dejaban para el final. Al terminar, y ya seco, se extendían finas capas de barniz en complejas aplicaciones para que dejara una capa uniforme. 
Como se comprende, la tarea del pintor era bastante esforzada y ocupaba mucho tiempo en la ejecución de una pintura. Esto propicio que el trabajo individual hubiera de ceder al taller, con un artista coordinador del esfuerzo de múltiples ayudantes. 
Los talleres en torno a los artistas más afama- dos de la época llegaron a ocupar numerosos aprendices. Solo así podemos explicarnos la obra de grandes series para decoraciones completas de templos y conventos, en lapsos menores a un año, como es el caso de las series de Vallejo para el Carmen potosino, el cual precisamente nos llevo a esta digresión. 





CYDT Collection 

viernes, 23 de marzo de 2018

BoArt













lunes, 12 de marzo de 2018

La Madona en la obra de Federico Cantú 1907-1989





Una larga y fructífera evolución de formas en torno a la Madona
Grabado , obra mural , tinta , escultura , relieves …………

Dan forma a uno de los símbolos mas importantes de la estética Mexicana
Es Cantú uno de los mas grandes maestros que logra en su obra la síntesis 
Sacra y profana , Europea y mesoamericana , una fusión de identidad 
Prehispánica y Occidental fundidas a la para en una amalgama cultural
 En estas composiciones nos solo admiramos el estilo propio del maestro
de paso las imágenes cohabitan en la intemporalidad donde se extiende la creación Cantú

Adolfo Cantú
Colección de Arte Cantú Y de Teresa


Textos Adolfo Cantú
Colección Cantú Y de Teresa
Copyright © 1989-2018

FCG Copyright ©

sábado, 24 de febrero de 2018

The day of the Mexican flag


Aztec codices (Nahuatl languages: Mēxihcatl āmoxtli Nahuatl pronunciation: [meːˈʃiʔkatɬ aːˈmoʃtɬi]) are books written by pre-Columbian and colonial-era Aztecs. These codices provide some of the best primary sources for Aztec culture. The pre-Columbian codices mostly do not in fact use the codex form (that of a modern paperback) and are, or originally were, long folded sheets. They also differ from European books in that they mostly consist of images and pictograms; they were not meant to symbolize spoken or written narratives.The colonial era codices not only contain Aztec pictograms, but also Classical Nahuatl (in the Latin alphabet), Spanish, and occasionally Latin. Some are entirely in Nahuatl without pictorial content.
Although there are very few surviving pre-conquest codices, the tlacuilo (codex painter) tradition endured the transition to colonial culture; scholars now have access to a body of around 500 colonial-era codices. Colonial-era Nahuatl language documentation is the foundational texts of the New Philology, which utilizes these texts to create scholarly works from the indigenous viewpoint.

sábado, 17 de febrero de 2018

New York Times archive.


February 08, 1938 - By EDWARD ALDEN JEWELL - Print Headline: "SHOW REPRESENTS MEXICAN ARTISTS; Work of Fifteen Painters of Present Day on View at the Valentine Gallery"
Siqueiros, Julio Castellanos and Dr. Atl, although much less familiar than the first three named, are not newcomers here, but Federico Cantu, Gabriel Fernandez Ledesma, Guerrero Galvan, Augustin Lazo, Roberto
   



May 21, 1939 - - Print Headline: "OPENINGS OF THE WEEK"
Associated American Artists Gallery (May 23-June 12). Brabazon, Hercules--Water-colors. Knoedler Galleries (May 22-June 3). Cantu, Federico--Recent oils. Charles Morgan Gallery. (May 22-June 10). Dix,





May 28, 1939,
AMERICAN artists to the number of thirty-six are repre sented in the eleventh annual exhibition of the American Print Makers, current (till June 12) at the galleries of Associated American Artists. Informal in operation, this organization has no officers, but Anne Goldthwaite, one of the twelve founders, acts as chairman.


January 28, 1940,
new exhibitors in -- the galleries-Ar bit Blatas, born in Lithuania, whose paintings are at the French Art Gallery, and Federico Cantu, of Mexican birth, whose oils and drawings may be seen at the Charles Morgan Gal





April 11, 1943 - By EDWARD ALDEN JEWELLE.A.J - Print Headline: "BIG NEW GROUP EXHIBITIONS; The International Water-Color Show at the Brooklyn Museum -- 'Arizona Plan' at the Metropolitan -- Annual by Women"
which, the appeal of some of the water-colors by IViariano, and of Amer-. Pelaez is not to be denied. It seems to me that Federico Cantu and Guillerrno rather than Rivera, Orozco and 1Vferida, enliven the 1V[ group


April 16, 1944 - By HOWARD DEVREE - Print Headline: "NEW GROUP SHOWS ARE VARIED"
and several small and adept wood figures by Ellen Key-Oberg. The Artists' Gallery is showing drawings by Hans Boehler, Federico Cantu, Maurice Golubov, Joseph and Louis Monza, and etchings and lithographs by Charles


November 10, 1946 - By H.R. HAYS - Print Headline: "People of San Rafael"
Mackinley Helm is no exception.People of San Rafael By H.R. HAYS A MATTER OF LOVE. By Mackinicy Helm. Decorations . by Federico Cantu. 251 pp. New York: Harper Ec Bros. s2.50. tales of a provincial city of the